El origen de las mujeres de la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales

En el año 2016 el gobierno de Colombia firma el Acuerdo de Paz con las FARC-EP, incluyendo un Capítulo Étnico. Este capítulo, considerado uno de los grandes logros de la alianza entre pueblos indígenas y afrodescendientes, fue luchado por líderes y en especial lideresas de pueblos étnicos, de organizaciones como la Organización Nacional Indígena de Colombia- ONIC, las Autoridades Indígenas del sur Occidente – AISO; y las organizaciones sociales de los Pueblos Negros del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano – CONPA, conformando así La Comisión Étnica  para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales, instancia para salvaguardar los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y Pueblos Negros en el proceso de negociación e implementación de los acuerdos de paz.

Después de mucho persistir y contra corriente nos abrimos espacio en los diálogos de la Habana, para incluir en el documento final el punto 6.1.12.1. o Capítulo Étnico del Acuerdo de Paz, llegando así a ser reconocidos como el tercer actor del Acuerdo Final de Paz. Sin embargo, el camino apenas comenzaba, pues el verdadero desafío vendría en la implementación. 

Las mujeres Indígenas y Mujeres afrodescendientes, fortalecimos nuestra alianza a la que llamamos Volviendo juntas a la Raíz para liderar y luchar por la efectiva implementación del Capítulo Étnico y en él la Salvaguarda que reconoce el Enfoque Étnico Transversal de Género, Mujer, Familia y Generación. Hoy ya llevamos ocho años caminando, como Colegiado de Mujeres de la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales, atendiendo nuestra participación al principio de paridad y complementariedad entre hombres y mujeres de la Comisión Étnica de manera diversa y multicultural.

Volviendo juntas a la Raíz es un espacio autónomo donde dialogamos sobre todos esos impactos que el conflicto armado ha dejado en nuestros cuerpos -primer territorio- y que, al igual que el territorio geográfico, requiere procesos de sanación. Volver a la raíz significa ser guiadas desde el Origen, de ahí la importancia de volver a dialogar en los territorios con nuestras Mayoras y Mayores, con nuestras sabias y sabios, con nuestras sanadoras y sanadores.

Nuestra esperanza es que nuestras acciones locales, regionales y nacionales contribuyan a la sanación y armonización de nuestros territorios y en él, al reconocimiento y cumplimiento del Acuerdo de Paz, para un buen vivir conforme a los orígenes ancestrales de cada pueblo. Nuestra tarea apenas comienza.