Mujeres de la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales «Volviendo Juntas a la Raíz»
Bogotá D.C., 21 de mayo de 2026
Desde el Proceso de Mujeres de la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales, alzamos nuestra voz al unísono con profundo dolor ante los gravísimos hechos que se están presentando en el Departamento del Cauca, los cuales originan dolor en las familias de los pueblos indígenas.
Las acciones de violencia suscitadas entre hermanos atentan contra la vida y por ende, contra los derechos humanos y territoriales, por lo que expresamos nuestra solidaridad más sentida y fraternal con las familias afectadas por este conflicto.
Nos duele que las mujeres, hombres, las niñas y los niños estén siendo sometidos al miedo y zozobra, producto de la inestabilidad y la tensión. Las mujeres indígenas somos guardianas de la vida, la memoria y el territorio. Ver cómo se desgarra el tejido comunitario entre pueblos hermanos nos interpela en lo más profundo de nuestro ser.
Hacemos un llamado urgente para que se garantice el acceso de misiones médicas humanitarias a las familias que lo requieran, no podemos olvidar: La vida no puede esperar.
Deben cesar inmediatamente las hostilidades y retornar al camino del diálogo. Los pueblos indígenas hemos sobrevivido siglos de colonización, de despojo y de violencia precisamente porque hemos sabido hablar, escuchar y construir juntos.
Reconocemos que este conflicto no surge de la voluntad de los pueblos, sino de la acumulación de tensiones territoriales no resueltas, agravadas por la histórica inacción del Estado colombiano. Sin embargo, la vida humana es sagrada e irrecuperable.
Reafirmamos el llamado al Gobierno Nacional a través de la Presidencia de la República, Ministerio del Interior, Ministerio de Agricultura, Agencia Nacional de Tierras (ANT), Defensoría del Pueblo, Procuraduría General de la Nación, a actuar con inmediatez y responsabilidad. La inacción estatal no es neutralidad: es complicidad con el dolor.
El Proceso de Mujeres de la Comisión Étnica para la Paz se pone a disposición para acompañar y facilitar procesos de diálogo con el fin de llegar a acuerdos humanitarios concertados y articulados desde el territorio y sus autoridades.
Las mujeres étnicas hemos aprendido a tejer conversaciones donde solo había silencios rotos. Hemos acompañado procesos de verdad, memoria y reconciliación en territorios golpeados por la violencia en Colombia. Creemos firmemente que entre comunidades hermanas que comparten historias de resistencia frente al mismo despojo colonial es posible encontrar la palabra sana y el acuerdo que protege la vida.

