Mujeres étnicas del Cauca siembran «Semillas del Monitoreo» para defender el Acuerdo de Paz 

mayo 22, 2026

SANTANDER DE QUILICHAO, CAUCA – En un esfuerzo por fortalecer la autonomía y la protección de sus comunidades, lideresas indígenas y afrodescendientes se reunieron en Santander de Quilichao para implementar el proceso “Semillas del Monitoreo”. Este encuentro marca la consolidación del quinto nodo territorial de la iniciativa, sumándose a las experiencias previas desarrolladas en Tolima, la Sierra Nevada de Gonawindua, Nariño y la Cuenca del Río Yurumanguí. 

La llegada de este proceso al Cauca no es casual. El Departamento enfrenta una realidad de violencia agudizada donde las mujeres sufren impactos desproporcionados como la violencia sexual sistemática, el desplazamiento forzado y el asesinato de lideresas defensoras de la tierra.  

Uno de los puntos de mayor alerta durante el encuentro fue el aumento crítico del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes. Según datos del Equipo Local de Coordinación Cauca citados en el informe, al menos 838 menores indígenas fueron reclutados entre 2022 y 2025. Ante este panorama, el monitoreo propio se configura no solo como una tarea técnica, sino como un proceso vivo y espiritual para identificar riesgos y proteger el tejido social de los pueblos.  

Durante tres días de trabajo presencial, 70 participantes de organizaciones como la Asociación de Mujeres Afrodescendientes del Norte del Cauca (ASOM) y AISO, entre otros, avanzaron en la apropiación de la Herramienta Propia de Monitoreo y Seguimiento. Esta herramienta busca vigilar el cumplimiento de la Salvaguarda de Género, Mujer, Familia y Generación del Capítulo Étnico del Acuerdo de Paz de 2016.  

Entre los logros principales destacan: 

  • Priorización de Indicadores: Las mujeres decidieron enfocar su vigilancia en tres áreas críticas: la apropiación del Acuerdo de Paz y Justicia Étnico-Racial, la seguridad para la vida y el fortalecimiento de las economías propias.  
  • Alianza Interétnica: El encuentro facilitó el diálogo entre mujeres Nasa, Misak y comunidades negras, quienes a través de «círculos de la palabra» y expresiones artísticas como el bordado, reafirmaron su papel como guardianas del territorio.  
  • Sanación y Autocuidado: Reconociendo el desgaste emocional de liderar en zona de conflicto, se integraron prácticas de armonización dirigidas por mayores y médicos tradicionales para fortalecer la resiliencia colectiva.  

Con la elección de un nodo territorial paritario compuesto por cinco mujeres indígenas y cinco afrodescendientes, el Cauca queda habilitado para realizar un seguimiento a la implementación del Acuerdo desde sus propias cosmovisiones.  

Este esfuerzo del proceso de Mujeres de la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales busca que el monitoreo sea un puente de exigibilidad ante el Estado, garantizando que la paz no sea solo un documento, sino una realidad que respete la diversidad y la vida en los territorios más golpeados por la guerra.